Conservando en lo posible la humedad de la tierra.

Este invierno pasado decidí poner algunos árboles en la finca. Ha sido un invierno poco lluvioso y no da signos de cambiar ahora en primavera. Como cada año, en estas fechas lanzo paja alrededor de los árboles jóvenes. La idea es, como dijo ya Masanobu Fukuoka en su libro “La revolución de una brizna de paja”, intentar imitar a la naturaleza y no forzarla con métodos que lo único que hacen es esquilmarla. Con el acolchado, intento imitar el mismo proceso que la naturaleza hace cuando las hojas, ramas, etc, caen de los árboles y forman un acolchado natural. La finca se encuentra en la zona seca de España y el agua es escasa y un bien básico e imprescindible para la vida. No es suficiente con “pagarlo”. Es demasiado valioso, aunque no me refiero a su valor monetario, inventado por el hombre, sino a su valor real.

Recomiendo encarecidamente la lectura del libro de Fukuoka. Sólo son alrededor de sesenta páginas, se lee en un momento y vale la pena.

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